Nuestra Historia

Acogida integral, esperanza y dignidad

Desde 1990, trabajamos incansablemente para ofrecer un refugio, apoyo y una vía hacia la reinserción social para quienes más lo necesitan.

Voluntarios sirviendo comidas

Fundación en 1990

ACOMAR nace de una convicción cristiana muy sencilla: lo que se aprendió en la fe debía convertirse en obras concretas para quienes más sufren. No consiste en dar por dar, se trata además de sentarnos con la persona para escucharla con compasión y respeto. Desde esa mirada, hemos ido construyendo una labor de acogida integral, acompañando a personas en situación de vulnerabilidad no solo desde la ayuda material, sino también desde la cercanía, la dignidad y el reconocimiento de cada historia personal.

Creemos firmemente en que cada individuo merece una oportunidad de alcanzar una dignidad plena que le permita, mediante unos procesos, acceder a su reinserción.

Nuestros Pilares

  • Creer en la persona
  • Apoyar cada acción
  • Acompañar en el proceso

Persona mirando hacia el futuro

Nuestra Misión

Desde la fuerza del Espíritu de Dios, acompañado de Jesucristo su hijo y con nosotros, los voluntarios, comenzamos está labor sabiendo las palabras de Jesucristo » Sin mi, no podréis hacer nada». Entonces, a través del diálogo y de entrevistas personales, acompañamos a cada persona en la organización de una convivencia digna, desde la que pueda iniciar un proceso de recuperación personal, tanto a nivel interno como externo. En este camino, buscamos cubrir sus necesidades básicas según nuestros recursos y posibilidades, siempre desde el respeto y la cercanía. Todo ello parte de una decisión voluntaria de la propia persona: querer salir de la pobreza, que es precisamente el centro de nuestra misión.

Compromiso Diario

30+
Años de Servicio

Integral
Acogida Social

Destinatarios

Nuestra vocación nos empuja a acercarnos a los pobres más pobres, a los que no cuentan para la sociedad.

  • Personas en situación de vulnerabilidad que desean comenzar un proceso de reinserción.
  • Personas capacitadas pero con imposibilidad de conseguir un trabajo digno.
  • Personas con dificultades económicas dada su avanzada edad o situación de vida.

«Que Dios te bendiga»

Construyendo juntos un camino de dignidad y esperanza.