Llegué a ACOMAR estando embarazada y en una situación muy difícil. Me habían hecho sentir que, por ser pobre y no tener estabilidad, no podía seguir adelante con mi embarazo. Mi pareja y yo, sin embargo, queríamos tener a nuestra hija y necesitábamos apoyo, escucha y un lugar donde no se nos juzgara.
En ACOMAR me acompañaron durante todo el embarazo, ayudándome en todo lo posible y orientándome para que pudiera recibir la atención sanitaria y social necesaria.
Mi hija nació en el hospital, dignamente atendida. Hoy tiene un año, está preciosa, y mi pareja y yo trabajamos y contamos con alojamiento propio.
Voces de Esperanza
En ACOMAR, cada gesto de solidaridad se convierte en una historia de superación. Descubre el impacto real de nuestra comunidad a través de quienes caminan a nuestro lado cada día.
